Archive for August, 2006

¿Qué tan personalizable sos, GNOME?

Tuesday, August 29th, 2006

Abro el directorio “pelis” y le hago doble click al video que me acabo de bajar. Tengo también los subtítulos srt con el mismo nombre que la peli, para que Totem los cargue automáticamente al momento de la reproducción. Ops, los subtítulos son demasiado pequeños. Me dirijo al menú Editar/Preferencias para cambiar el tamaño. No tardo en darme cuenta que no hay una opción para aumentar el tamaño de los mismos, y digo que no tardo porque ¡hay tan pocas opciones disponibles!

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Frases de Andrew S. Tanenbaum - Parte 3

Thursday, August 24th, 2006

Revive el post de frases de Tanenbaum. Las tres primeras son del libro Redes de Computadoras, edición 4. La última de Sistemas Operativos Modernos, segunda edición.

Página 310: Hablando de Bluetooth.

En 1994, la empresa L.M. Ericsson se interesó en conectar sus teléfonos móviles y otros dispositivos sin necesidad de cables… Al proyecto se le asignó el nombre Bluetooh, en honor de Harald Blaatand (Bluetooth) II (940-981), un rey vikingo que unificó (es decir, conquistó) Dinamarca y Noruega, también sin necesidad de cables.

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¿Cuánto vale “il libero”?

Saturday, August 19th, 2006

¿Cuál es el valor de mi blog? Bueno, según Sootle.com es de 39 dólares, es decir, más o menos 117 pesos argentinos. Me parece un valor razonable. Pero por el momento pienso seguir escribiendo :D

¿Cuál es el valor de sus blogs o algún sitio que les interese?

Pronósticos en Gnumeric

Friday, August 18th, 2006

Pronósticos con Gnumeric

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Mi tiempo es mío

Friday, August 11th, 2006

Hace algunos meses tuve la oportunidad de volver a leer el libro de Momo, en el que el autor, Michael Ende, nos presenta la historia de esta niña que posee una extraordinaria capacidad: saber escuchar.

Mientras lo leía, me admiraba el gran parecido que tiene la historia con nuestro mundo actual. Los hombres grises llegan a la ciudad y la van invadiendo de un modo silencioso y penetrante. Con engaños y artimañas van robando a los hombres su tiempo. Haciéndoles creer que pueden ahorrar horas y minutos, y depositarlos en un banco, la gente empieza a trabajar cada vez más y más, y abandona las cosas buenas y sencillas de la vida, visitar a los seres queridos, conversar con los amigos, leer un buen libro… Así, los habitantes de la ciudad se vuelven personas cada vez más solas, más egoístas, soñando con una inversión de tiempo de la que podrán disfrutar al final de sus días.

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