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Archive for the ‘Lecturas’ Category

El caballo, su muchacho y la Navidad

Saturday, December 31st, 2011

Una compañera de comunidad hace poco compartió un fragmento de “El caballo y su muchacho”, uno de los libros de Las Crónicas de Narnia. El diálogo es entre Aslan (la Gran Voz) y Shasta (el niño protagonista de la historia). Aravis es una niña que Shasta encuentra por el camino:

-Yo no diría que eres desafortunado –dijo la Gran Voz
-¿No te parece mala suerte que me haya encontrado con tantos leones? – inquirió él (Shasta)
-Sólo había un león – declaró la Voz.
-Pero ¡qué dices! ¿No has oído que había al menos dos la primera noche, y…?
- Sólo había uno: pero era muy veloz.
-¿Cómo lo sabes?
-Yo era el león
Y cuando Shasta se quedó boquiabierto e incapaz de decir nada, la Voz siguió:
-Yo era el león que te obligó a unirte a Aravis. Yo era el gato que te consoló entre las casas de los muertos. Yo era el león que alejo a los chacales de ti mientras dormías. Yo era el león que dio a los caballos las renovadas fuerzas del miedo durante los dos últimos kilómetros para que pudieras llegar ante el rey Lune a tiempo. Y yo fui el león que no recuerdas y que empujó el bote en el que yacías, una criatura al borde de la muerte, de modo que llegaras a la orilla donde estaba sentado un hombre, desvelado a medianoche, para recibirte.
-Entonces ¿fuiste tú quien hirió a Aravis?
-Fui yo.
-Pero ¿por qué?
-Niño –respondió la Voz-, te estoy contando tu historia, no la suya. A cada uno le cuento su propia historia, y ninguna otra.

Me encantó. Que bueno fue recordar esa parte. Y también les dejo, como esta compañera compartió, un comentario de Julián Carrón sobre la Navidad:

… la sorpresa por cómo el Señor nos mira. Su mirada logra ver cosas que nosotros no seríamos capaces de reconocer si no participáramos de su misma mirada sobre la realidad: «El Señor ha cancelado tu condena». Es decir, tu mal no es la última palabra sobre tu vida; la mirada que normalmente tienes sobre ti mismo no es la justa; la mirada con la que te reprochas continuamente no es verdadera. La única mirada verdadera es la del Señor. Y justo por esto podrás reconocer que Él está contigo: se ha revocado tu condena, ¿de qué tienes miedo? «Ya no temerás». Una positividad inexorable domina la vida. Por ello -continúa el pasaje bíblico-, «no temas, Sión, no desfallezcan tus manos». ¿Por qué? Porque «el Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva». No hay otra fuente de alegría que ésta: «Él se goza y se complace en ti y se alegra con júbilo como en día de fiesta» (Sof 3, 14-17).

Julián Carrón. Responsable de Movimiento de CyL – Navidad 2011.

Los cuatro amores

Sunday, December 11th, 2011

Estas semanas que pasaron estuve releyendo algunas partes de “Los cuatro amores”, de C. S. Lewis. Es un libro que merece ser releído, ya que una primera lectura no alcanza.

Con una agudeza que me encanta, y que sin embargo nunca deja de ser pedagógica, propio de los que entienden de lo que hablan sin necesidad de esconderse en lenguajes rebuscados, el escritor británico habla del amor: el afecto, la amistad, el eros y la caridad. Durante cada uno de los capítulos el lector tiene la posibilidad de ir repasando su vida cotidiana, ya que de eso habla, con las distintas situaciones que se nos presentan y cómo el amor se manifiesta en ellas.

Cuando hablamos de amor, ¿qué puede ser malo? Después de todo, el mismo Dios es Amor (1 Jn 4, 16). Dios es Amor, sí, pero el amor no es Dios. Y esta justamente es la idea que guía todo el libro. Lewis nos invita también a ser reflexivos y a estar atentos. No porque digamos “amor” ya todo está bien y todo vale. El peligro radica en que el amor humano, en su apogeo, tiende a arrogarse una autoridad divina: «nos dice que no tomemos en cuenta el costo; exige de nosotros un compromiso total; intenta pasar por sobre toda otra exigencia e insinúa que actuar sinceramente “por amor” legitima cualquier cosa que se haga, e incluso la hace meritoria».

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Los Puertos Grises

Sunday, July 10th, 2011

La semana pasada terminé de leer el último capítulo de “El Retorno del Rey”, la última parte de “El Señor de los Anillos”.

Es una obra impresionante, y despertó en mí un gran interés por Tolkien y su pensamiento. Hay de todo: amor, amistad, belleza y gloria, pero también sufrimiento, dolor, sacrificio, renuncias. Y no solo varias especies y razas con sus peculiaridades y su historia, sino lenguajes nuevos, canciones y poemas completos. Y sobre todo, lo que más me gustó, el misterio. A pesar de ser una obra de ficción, contiene muchísimos elementos de lo más real, que nos tocan a todos los hombres.

En el último capítulo, cuando Frodo y Sam se dirigen a los Puertos Grises, se va haciendo cada vez más evidente lo que está pasando en el corazón de Frodo: el deseo de algo más, algo aún más grande y bello que La Comarca y todo lo que él conoce. Me gustó la parte en que lo describe tarareando una versión algo cambiada de la vieja canción de los caminantes:

Aún detrás del recodo quizá todavía esperen
un camino nuevo o una puerta secreta;
y aunque a menudo pasé sin detenerme,
al fin llegará un día en que iré caminando
por esos senderos escondidos que corren
al oeste de la Luna, al este del Sol.

Supuestos tempranos

Tuesday, November 30th, 2010

Hace bastante tiempo ya que terminé de leer “La abolición del hombre”, de C. S. Lewis. Esta es la descripción de la obra:

En La abolición del hombre, la dotada pluma de C. S. Lewis se explaya acerca de los absurdos filosóficos de la primera modernidad y los peligros de la deshumanización en un área particularmente sensible: la educación de nuestros hijos.

Hoy releí el primer capítulo, y me encontré con pensamientos muy interesantes del autor. Todo parte del análisis que hace de un libro y de sus autores. Como oculta sus nombres, llama a estos señores Gayo y Tito, y a la obra analizada El libro verde.

Y es interesante porque analiza cómo este libro, que está destinado a escolares, a “niños y niñas que cursan sus últimos años de escuela”, tiene un profundo contenido filosófico, y no solo gramatical como sugeriría a quien los comprase, los padres del chico o el director del colegio, lo cual resultaría injusto para ellos. Es como si el chico volviera del dentista con los dientes intactos y la cabeza llena de ideas sobre política. Y como se trata de chicos, es decir, de personas sin un pensamiento crítico, Lewis señala la poca atención que le prestamos a los textos escolares.

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El Corazón habla al corazón

Sunday, September 19th, 2010

Si nos detenemos un momento a pensar en lo que hicimos en los últimos días, en la última semana, es fácil percatarse de lo acelerado que es nuestro estilo de vida. A veces no nos hacemos tiempo para la reflexión, para pensar a dónde estamos yendo, qué es lo que realmente perseguimos en nuestra vida, qué tipo de persona queremos ser, si lo que hacemos nos llena realmente.

Tenemos muchas metas y objetivos, algunas muy nobles y buenas. Queremos ser grandes profesionales, ser excelentes en el trabajo que hacemos y amamos, ganar dinero, amar a nuestra esposa/esposo, compartir una vida junto a su lado, formar una familia, y tantas cosas más. Y todo esto es muy bueno y hermoso. Pero creo que hay algo mucho más grande y bello como para perderlo de vista.

Cuando estudiamos, trabajamos, pasamos el rato con nuestra pareja, educamos a los chicos, no debemos perder de vista que eso forma parte de un horizonte mayor.

Hoy el Papa Bendicto XVI beatificó al Cardenal John Henry Newman. Y en esta visita a Reino Unido, el Papa ha dicho varias cosas al respecto de lo que venimos hablando. Cuando se dirigió a los alumnos de las escuelas católicas los invitó a ser santos. Y alcanzar la santidad es una respuesta personal a un Dios que nos ama “con una profundidad e intensidad que difícilmente podremos llegar a comprender”, pero que además “nos invita a responder a su amor”.

Y quizá así se pueda definir a un santo. A alguien que ha respondido generosamente a un Amor tan grande, o como dice Lewis, al Amor Mismo.

Quizá hoy domingo, día en el que tenemos un respiro de todas nuestras tareas y trabajos, sea bueno pensar en esto. ¿Quiénes queremos ser? ¿A dónde estamos yendo en nuestra vida? ¿Cuáles son nuestros más altos ideales? ¿A dónde nos están llevando? Y quizá las siguientes palabras nos ayuden a profundizarlo un poco más.

Cuando os invito a ser santos, os pido que no os conforméis con ser de segunda fila. Os pido que no persigáis una meta limitada y que ignoréis las demás. Tener dinero posibilita ser generoso y hacer el bien en el mundo, pero, por sí mismo, no es suficiente para haceros felices. Estar altamente cualificado en determinada actividad o profesión es bueno, pero esto no os llenará de satisfacción a menos que aspiremos a algo más grande aún. Llegar a la fama, no nos hace felices. La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla: la verdadera felicidad se encuentra en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón.

Una decisión

Tuesday, March 2nd, 2010

El otro día me encontré, como nos tiene acostumbrados Anibal Cuevas, con un excelente post sobre el matrimonio, que me pareció una muy buena idea compartirlo con ustedes.

A veces encontramos en las parejas ésta concepción de lo que es el amor: “te amo porque así lo siento”. Según esta definición el amor es un sentimiento. El problema con esta concepción es que los sentimientos son impredecibles: hoy sentimos algo, pero mañana quizá no. Los sentimientos quizá sean lo más inestable que tiene el hombre. Por lo tanto si el amor es un sentimiento, y si mi pareja dice que me ama, es porque ahora lo siente así, pero mañana o pasado los sentimientos se irán. En algún momento el o ella me faltará el respeto, me ofenderá, me decepcionará… y no hay forma de mantener los sentimientos en alto en esas situaciones. Entonces ¿qué pasó con el amor?

Por supuesto que en las parejas donde “el amor es un sentimiento” las cosas no son tan caóticas. Pero sí bastante confusas. A veces no se entiende por qué uno está con el otro, después uno está totalmente convencido, y otra vez desanimado, y así. Esto pasa cuando son los sentimientos los que dirigen.

Por supuesto que la parte sentimental es muy importante en el amor, pero esto es distinto a decir que el amor es un sentimiento. En realidad, el amor es una decisión. En vez de decir “te amo porque así lo siento”, digo “te amo porque después de conocerte en todo este tiempo que pasamos juntos, he tomado la decisión de amarte”. En este último caso, si la decisión es firme y fundamentada, una decepción u ofensa del otro no hace caer al amor, porque éste no depende de un sentimiento, es una decisión mía. Yo quiero amarte. Yo lo decido.

Estas son las palabras finales de Cuevas en el post citado:

[...] sin duda los sentimientos deben ocupar su lugar en el amor, pero nunca deben ser guía de decisiones. No debemos permitir que sea el corazón quien nos guíe, debemos ser nosotros quienes le guiemos a él.

Amar significa comprometerse a diario, no sólo cuando el sentimiento acompaña. Significa determinarse en mantener el compromiso, poner los medios para que lo que yo pueda hacer no falte. El amor no es sólo cuestión de sentimientos sino de decisión.

A los que están caminando lejos…

Monday, May 18th, 2009

Si pensábamos que la santidad es para personas raras que se pasan todo el día rezando, definitivamente San Agustín es un contraejemplo. No podríamos creer que se trata de un santo si observáramos su vida anterior a su conversión al cristianismo. Más que su extraordinaria inteligencia, tenía algo clave: un corazón inquieto, siempre en busca de la verdad.

En el retiro que hice este fin de semana me encontré con un libro sobre él, “Los cinco minutos de San Agustín”, con pensamientos suyos para todos los días del año. En la contraportada leí una frase suya que automáticamente hizo que lo compre. Además, ahora que lo pienso, nunca me puse a leer algo de San Agustín.

Dame personas enamoradas: ellas entienden lo que yo digo.
Dame los que anhelan; dame los que tienen hambre;
dame a los que están caminando lejos, en el desierto,
que tienen sed y suspiran por la fuente del país eterno.
Dame este tipo de personas: son los que yo comprendo.

Lo próximo a leer de uno de los más importantes Padres de la Iglesia latina son sus Confesiones.

La Iglesia y el preservativo

Saturday, March 21st, 2009

En este viaje papal al África se ha hablado mucho sobre la posición de la Iglesia Católica sobre el preservativo como una forma de evitar el SIDA. Hoy leía esta nota en LANACION, titulada “Críticas al Papa por oponerse al preservativo”.

Los periódicos, definitivamente, no son una fuente muy confiable para saber con claridad qué es lo que enseña la Iglesia. Como decía el Cardenal Bertone, no es que en ellos no haya cobertura sobre asuntos religiosos, lo que no hay es calidad. Y justamente al leer este artículo en la LANACION, da la sensación de que la Iglesia dice que si un hombre va a acostarse con una prostituta, entonces no debe usar preservativo. Es grande la superficialidad con la que los medios han informado sobre las palabras dichas por Benedicto XVI en el avión que lo llevaba a Camerún.

Las mejores armas para combatir el SIDA, según la Iglesia, son la fidelidad conyugal, la abstinencia de relaciones sexuales fuera del matrimonio y la monogamia. La solución no es repartir profilácticos y dar una falsa sensación de seguridad, sino educar y enseñar en lo sexual. La solución, como dice el Papa, es “humanizar la sexualidad”, “renovar al hombre interiormente”. Todo esto es lo que enseña la Iglesia. No dice que se pueden mantener todo tipo de relaciones promiscuas a condición de no usar el preservativo. Si dejamos de cumplir algo de esto, dejamos de cumplir todo. Si desoímos lo que enseña, por ejemplo, sobre relaciones prematrimoniales, y no usamos el preservativo, no estamos cumpliendo lo que ella dice.

Por eso siempre me pareció increíble que culpen a la Iglesia por los enfermos de SIDA o por promoverlo. Es como creer que alguien que tiene relaciones con cualquier persona, que nunca escucha las enseñanzas de la Iglesia, sí la escucha en no usar el preservativo. A mayor contacto sexual hay mayores posibilidades de contagio. Es un error hacerle creer a la gente (especialmente a los jóvenes) que por usar preservativo no hay posibilidades de enfermarse.

Como dice el doctor José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos, para entender lo que enseña la Iglesia sobre el preservativo, es necesario comprender qué es el amor. Esto mismo es lo que les decía el Papa a los periodistas, aunque este tipo de palabras nunca aparece en los artículos periodísticos.

Castellví, en la nota citada, menciona un caso histórico:

En Yaundé, Camerún, en 1993, se celebró la VII Reunión Internacional sobre el Sida con expertos médicos y sanitarios. Fue una reunión en la que participaban unos trescientos congresistas y, se distribuyó al final, un cuestionario para que se indicase, entre otras cosas, si se había tenido relaciones sexuales durante los tres días que duró la reunión con personas que no fuesen pareja estable.

De los encuestados, el 28% contestó que sí, y de éstos, una tercera parte dijo que no había tomado “precaución” alguna para evitar contagios.

“Si esto ocurre entre personas ‘concienciadas’, ¿qué ocurrirá entre la gente normal?”, se pregunta.