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	<title>il libero &#187; Vida</title>
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	<description>Blog de Milton Pividori</description>
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		<title>El caballo, su muchacho y la Navidad</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 21:13:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Una compañera de comunidad hace poco compartió un fragmento de &#8220;El caballo y su muchacho&#8221;, uno de los libros de Las Crónicas de Narnia. El diálogo es entre Aslan (la Gran Voz) y Shasta (el niño protagonista de la historia). Aravis es una niña que Shasta encuentra por el camino: -Yo no diría que eres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una compañera de comunidad hace poco compartió un fragmento de &#8220;El caballo y su muchacho&#8221;, uno de los libros de Las Crónicas de Narnia. El diálogo es entre Aslan (la Gran Voz) y Shasta (el niño protagonista de la historia). Aravis es una niña que Shasta encuentra por el camino:</p>
<blockquote><p>
-Yo no diría que eres desafortunado –dijo la Gran Voz<br />
-¿No te parece mala suerte que me haya encontrado con tantos leones? – inquirió él (Shasta)<br />
-Sólo había un león – declaró la Voz.<br />
-Pero ¡qué dices! ¿No has oído que había al menos dos la primera noche, y…?<br />
- Sólo había uno: pero era muy veloz.<br />
-¿Cómo lo sabes?<br />
-Yo era el león<br />
Y cuando Shasta se quedó boquiabierto e incapaz de decir nada, la Voz siguió:<br />
-Yo era el león que te obligó a unirte a Aravis. Yo era el gato que te consoló entre las casas de los muertos. Yo era el león que alejo a los chacales de ti mientras dormías. Yo era el león que dio a los caballos las renovadas fuerzas del miedo durante los dos últimos kilómetros para que pudieras llegar ante el rey Lune a tiempo. Y yo fui el león que no recuerdas y que empujó el bote en el que yacías, una criatura al borde de la muerte, de modo que llegaras a la orilla donde estaba sentado un hombre, desvelado a medianoche, para recibirte.<br />
-Entonces ¿fuiste tú quien hirió a Aravis?<br />
-Fui yo.<br />
-Pero ¿por qué?<br />
-Niño –respondió la Voz-, te estoy contando tu historia, no la suya. A cada uno le cuento su propia historia, y ninguna otra.
</p></blockquote>
<p>Me encantó. Que bueno fue recordar esa parte. Y también les dejo, como esta compañera compartió, <a href="http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=2663&#038;te=&#038;idage=&#038;vap=0&#038;codrel=1477">un comentario de Julián Carrón sobre la Navidad</a>:</p>
<blockquote><p>
&#8230; la sorpresa por cómo el Señor nos mira. Su mirada logra ver cosas que nosotros no seríamos capaces de reconocer si no participáramos de su misma mirada sobre la realidad: «El Señor ha cancelado tu condena». Es decir, tu mal no es la última palabra sobre tu vida; la mirada que normalmente tienes sobre ti mismo no es la justa; la mirada con la que te reprochas continuamente no es verdadera. La única mirada verdadera es la del Señor. Y justo por esto podrás reconocer que Él está contigo: se ha revocado tu condena, ¿de qué tienes miedo? «Ya no temerás». Una positividad inexorable domina la vida. Por ello -continúa el pasaje bíblico-, «no temas, Sión, no desfallezcan tus manos». ¿Por qué? Porque «el Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva». No hay otra fuente de alegría que ésta: «Él se goza y se complace en ti y se alegra con júbilo como en día de fiesta» (Sof 3, 14-17).</p>
<p>Julián Carrón. Responsable de Movimiento de CyL &#8211; Navidad 2011.
</p></blockquote>
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		<title>¡Feliz Navidad!</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 20:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Mis más sinceros deseos de felicidad para todos ustedes. ¡Dios los bendiga! La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de &#8220;lo que vale y permanece siempre&#8221;. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mis más sinceros deseos de felicidad para todos ustedes. ¡Dios los bendiga!</p>
<blockquote><p>
La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de &#8220;lo que vale y permanece siempre&#8221;. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido. En él encuentra su cumplicimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación.</p>
<p>Benedicto XVI.
</p></blockquote>
<p>Y para citar también a Luigi Giussani: <em>&#8220;La conciencia del Misterio presente convierte nuestra vida en una corriente continua de novedad&#8221;</em>.</p>
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		<title>Los cuatro amores</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 01:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Estas semanas que pasaron estuve releyendo algunas partes de &#8220;Los cuatro amores&#8221;, de C. S. Lewis. Es un libro que merece ser releído, ya que una primera lectura no alcanza. Con una agudeza que me encanta, y que sin embargo nunca deja de ser pedagógica, propio de los que entienden de lo que hablan sin [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estas semanas que pasaron estuve releyendo algunas partes de &#8220;Los cuatro amores&#8221;, de C. S. Lewis. Es un libro que merece ser releído, ya que una primera lectura no alcanza.</p>
<p>Con una agudeza que me encanta, y que sin embargo nunca deja de ser pedagógica, propio de los que entienden de lo que hablan sin necesidad de esconderse en lenguajes rebuscados, el escritor británico habla del amor: el afecto, la amistad, el eros y la caridad. Durante cada uno de los capítulos el lector tiene la posibilidad de ir repasando su vida cotidiana, ya que de eso habla, con las distintas situaciones que se nos presentan y cómo el amor se manifiesta en ellas.</p>
<p>Cuando hablamos de amor, ¿qué puede ser malo? Después de todo, el mismo Dios es Amor (1 Jn 4, 16). Dios es Amor, sí, pero el amor no es Dios. Y esta justamente es la idea que guía todo el libro. Lewis nos invita también a ser reflexivos y a estar atentos. No porque digamos &#8220;amor&#8221; ya todo está bien y todo vale. El peligro radica en que el amor humano, en su apogeo, tiende a arrogarse una autoridad divina: <em>«nos dice que no tomemos en cuenta el costo; exige de nosotros un compromiso total; intenta pasar por sobre toda otra exigencia e insinúa que actuar sinceramente &#8220;por amor&#8221; legitima cualquier cosa que se haga, e incluso la hace meritoria»</em>.</p>
<p><span id="more-1102"></span><br />
Cuando habla del afecto describe el caso de doña Angustias, una de esas mujeres que &#8220;vivían para su familia&#8221;. &#8220;¡Qué gran esposa y madre!&#8221;, decían los vecinos. Sus familiares, con quienes vivía, le rogaban que no lavara la ropa, pero ella igual lo hacía. No querían comida esa noche, pero ella siempre tenía preparado un plato caliente. No servía de nada decírselo. Y si se llegaba un poco tarde a la casa, a las 3 o 4 de la mañana, ella estaba siempre esperando, con una mirada pálida y acusadora, lo que significaba, por la más mínima decencia, que uno no podía salir muy seguido.</p>
<p>Es fácil imaginar este caso con una madre, donde el amor de ésta es siempre don (no como el de un hijo muy pequeño, donde su amor hacia la madre es un amor-necesidad, siguiendo la clasificación del autor). Y al ser siempre don, puede llegar a pensar que siempre es desprendido, desinteresado. Pero obviamente que no es así: este amor, el de doña Angustias, necesita dar, es decir, necesita ser necesitado.</p>
<p>Algo similar puede pasar con un profesor universitario, donde el recto fin debería ser <em>&#8220;esforzarse sin cesar para que llegue el momento en que sus alumnos sean capaces de convertirse en críticos y rivales de él&#8221;</em>.</p>
<p>El amor-don, como dice Lewis, debería tener como finalidad dar con el objetivo de poner a quien recibe en una condición tal donde ya no necesite nuestro don. Este amor debería esforzarse en que se renuncie a él, en hacernos superfluos. Cuando podamos decir &#8220;ya no me necesitan&#8221; debería ser nuestra recompensa. Este punto es un buen recordatorio para los que pensamos ser algún día padres de familia.</p>
<p>Y ¿qué decir del amor a la patria, a los animales, la amistad o el mismísimo Eros (el amor de pareja, el estar enamorados)? Mucho de esto habla también Lewis, pero será un tema de otro post.</p>
<p>Al instinto natural no se lo puede dejar solo para lograr un amor más perfecto. Puede querer el bien de su objeto, pero no simplemente su bien, sino solo el bien que él mismo puede dar. Un amor mucho más elevado, un amor perfeccionado, <em>&#8220;quiere para su objeto el bien en tanto tal, sin importar la fuente del mismo&#8221;</em>.</p>
<p>El amor necesita algo más, distinto a él. Necesita algo que no sea puro sentimiento. Necesita, como dice Lewis, &#8220;sentido común&#8221;, es decir, razón. Si simplemente se lo deja en su estado natural y se oyen todos sus susurros (<em>&#8220;¡Cuánto debo de amarlos, si hago todo esto!&#8221;</em>, se decía doña Angustias; <em>&#8220;es por amor que he descuidado a mis padres&#8221;</em> dice uno de los amantes; <a href="http://www.lanacion.com.ar/1430886-nada-ni-nadie-nos-hara-cambiar-el-rumbo-dijo-cristina-dias-antes-de-asumir"><em>&#8220;Nada ni nadie nos hará cambiar el rumbo&#8221;</em></a> afirma un político que ama a su patria) como si tuviera una autoridad divina, entonces no tardará en dejar de ser un amor. <em>&#8220;Cuando el amor se convierte en un dios, entonces se convierte en un demonio&#8221;</em>.</p>
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		<title>Los Puertos Grises</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 00:02:10 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[La semana pasada terminé de leer el último capítulo de &#8220;El Retorno del Rey&#8221;, la última parte de &#8220;El Señor de los Anillos&#8221;. Es una obra impresionante, y despertó en mí un gran interés por Tolkien y su pensamiento. Hay de todo: amor, amistad, belleza y gloria, pero también sufrimiento, dolor, sacrificio, renuncias. Y no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La semana pasada terminé de leer el último capítulo de &#8220;El Retorno del Rey&#8221;, la última parte de &#8220;El Señor de los Anillos&#8221;.</p>
<p>Es una obra impresionante, y despertó en mí un gran interés por Tolkien y su pensamiento. Hay de todo: amor, amistad, belleza y gloria, pero también sufrimiento, dolor, sacrificio, renuncias. Y no solo varias especies y razas con sus peculiaridades y su historia, sino lenguajes nuevos, canciones y poemas completos. Y sobre todo, lo que más me gustó, el misterio. A pesar de ser una obra de ficción, contiene muchísimos elementos de lo más real, que nos tocan a todos los hombres.</p>
<p>En el último capítulo, cuando Frodo y Sam se dirigen a los Puertos Grises, se va haciendo cada vez más evidente lo que está pasando en el corazón de Frodo: el deseo de algo más, algo aún más grande y bello que La Comarca y todo lo que él conoce. Me gustó la parte en que lo describe tarareando una versión algo cambiada de la vieja <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Canci%C3%B3n_de_caminante">canción de los caminantes</a>:</p>
<blockquote><p>
Aún detrás del recodo quizá todavía esperen<br />
un camino nuevo o una puerta secreta;<br />
y aunque a menudo pasé sin detenerme,<br />
al fin llegará un día en que iré caminando<br />
por esos senderos escondidos que corren<br />
al oeste de la Luna, al este del Sol.
</p></blockquote>
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		<title>Dios si, Iglesia no</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jan 2011 02:29:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de anoche despedimos el 2010, como siempre, en la casa donde vivían mis abuelos. Fue una linda reunión, donde pude conversar con tíos y primos a los que no veía hace tiempo. A veces en nuestras reuniones familiares se habla de religión, política, y en menor medida, de fútbol. Todos los temas que Don [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de anoche despedimos el 2010, como siempre, en la casa donde vivían mis abuelos. Fue una linda reunión, donde pude conversar con tíos y primos a los que no veía hace tiempo.</p>
<p>A veces en nuestras reuniones familiares se habla de religión, política, y en menor medida, de fútbol. Todos los temas que Don Luis siempre evita en sus cuentos. Todos discuten y dan sus puntos de vista. Hay mucha pasión, aunque también respeto.</p>
<p>En esa noche uno de los presentes dijo algo así como <em>&#8220;Yo le creo al de arriba&#8221;</em>, señalando el cielo, <em>&#8220;pero no a los curas&#8221;</em>. No es una opinión para nada nueva, pero igual me dejó pensando un poco.</p>
<p>Es entendible. Las personas se equivocan y, para alguien que cree en Dios, puede resultar un poco difícil aceptar la palabra de una de ellas como la voluntad de <em>&#8220;el de arriba&#8221;</em>. Y más todavía cuando conocemos casos de sacerdotes que no siguen lo que la institución a la que pertenecen enseña, o incluso y más grave, que llegan a cometer crímenes. Entonces la conclusión práctica es que <em>&#8220;el de arriba&#8221;</em> no tiene intermediarios, y nosotros debemos comunicarnos con él directamente.</p>
<p><span id="more-998"></span><br />
De todas formas a mí me gustaría detenerme en un punto en particular. Concretamente, la pregunta que se me viene a la mente es: ¿qué significa que yo le creo únicamente <em>&#8220;al de arriba&#8221;</em>? ¿qué le creo? ¿qué dice? Algún ejemplo concreto podría ser: <em>&#8220;Ámense los unos a los otros&#8221;</em> (Juan 13, 34). Pero, ¿de dónde sacamos que El dijo eso? ¿quién nos dijo que esa es su voluntad, o es más, quién dice que el libro entero de Juan es palabra inspirada por Dios, o incluso que toda la Biblia lo es?</p>
<p>Los que afirmaron, afirman y seguirán afirmando esto son personas. Pensemos en todas las cosas que aceptamos como verdaderas. La gran mayoría de ellas las hemos recibido de otras personas, como nuestros propios padres. Al creerles, confiamos en los conocimientos que ellos mismos han adquirido. Vivimos de creencias[<a href="http://www.miltonpividori.com.ar/2009/08/06/fides-et-ratio/">1</a>]:</p>
<blockquote><p>
El hombre no ha sido creado para vivir solo. Nace y crece en una familia para insertarse más tarde con su trabajo en la sociedad. Desde el nacimiento, pues, está inmerso en varias tradiciones, de las cuales recibe no sólo el lenguaje y la formación cultural, sino también muchas verdades en las que, casi instintivamente, cree [...]
</p></blockquote>
<p>Pienso que <em>&#8220;Yo le creo al de arriba&#8221;</em> significa <em>&#8220;Yo soy el que dice qué es lo que el de arriba quiere&#8221;</em>. Dios queda prácticamente mudo. Por supuesto que así la religión es mucho más fácil y cómoda. Es poco probable que <em>&#8220;el de arriba&#8221;</em> <em>&#8220;quiera&#8221;</em> algo contrario a lo que yo pienso, que me cuestione y me haga dudar de mis convicciones. Esto se transforma en una religión que, en realidad, no me dice nada. Chesterton decía al respecto:</p>
<blockquote><p>
Nosotros realmente no queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados.
</p></blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Supuestos tempranos</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Dec 2010 01:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace bastante tiempo ya que terminé de leer &#8220;La abolición del hombre&#8221;, de C. S. Lewis. Esta es la descripción de la obra: En La abolición del hombre, la dotada pluma de C. S. Lewis se explaya acerca de los absurdos filosóficos de la primera modernidad y los peligros de la deshumanización en un área [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace bastante tiempo ya que terminé de leer <em>&#8220;La abolición del hombre&#8221;</em>, de C. S. Lewis. Esta es la descripción de la obra:</p>
<blockquote><p>
En <em>La abolición del hombre</em>, la dotada pluma de C. S. Lewis se explaya acerca de los absurdos filosóficos de la primera modernidad y los peligros de la deshumanización en un área particularmente sensible: <strong>la educación de nuestros hijos</strong>.
</p></blockquote>
<p>Hoy releí el primer capítulo, y me encontré con pensamientos muy interesantes del autor. Todo parte del análisis que hace de un libro y de sus autores. Como oculta sus nombres, llama a estos señores <em>Gayo y Tito</em>, y a la obra analizada <em>El libro verde</em>.</p>
<p>Y es interesante porque analiza cómo este libro, que está destinado a escolares, a <em>&#8220;niños y niñas que cursan sus últimos años de escuela&#8221;</em>, tiene un profundo contenido filosófico, y no solo gramatical como sugeriría a quien los comprase, los padres del chico o el director del colegio, lo cual resultaría injusto para ellos. Es como si el chico volviera del dentista con los dientes intactos y la cabeza llena de ideas sobre política. Y como se trata de chicos, es decir, de personas sin un pensamiento crítico, Lewis señala la <strong>poca atención que le prestamos a los textos escolares</strong>.</p>
<p><span id="more-949"></span><br />
Imaginen la siguiente escena de <em>El libro verde</em> que Lewis cita, teniendo en cuenta que esto está destinado a escolares: hay dos turistas presentes en una cascada. Uno la llamó &#8220;sublime&#8221; y el otro, &#8220;bonita&#8221;; Coleridge (uno de los dos) mentalmente aprobó el primer juicio y, con disgusto, rechazó el segundo. Gayo y Tito opinan lo siguiente: &#8220;Cuando el hombre dijo <em>esto es sublime</em>, pareciera referirse a la cascada [...] En realidad [...] no se refería a la casacada, sino a sus propios sentimientos. En efecto, lo que decía era <em>tengo sentimientos asociados en mi mente a la palabra &#8216;sublime&#8217;</em>, es decir, <em>tengo sentimientos sublimes</em> [...] Esta confusión está siempre presente en el lenguaje, en el uso habitual que hacemos de él. Parecemos estar diciendo algo muy importante sobre una cosa y, en realidad, sólo decimos algo sobre nuestros propios sentimientos&#8221;.</p>
<p>Si tomáramos estas afirmaciones de Gayo y Tito y las aplicáramos consecuentemente a todo, llegaríamos a obvios absurdos. Nos veríamos obligados a afirmar que la frase <em>tu eres despreciable</em> significa <em>tengo sentimientos despreciables</em>, pero de hecho, <em>tus sentimientos son despreciables</em> significaría <em>mis sentimientos son despreciables</em>. Incluso, al afirmar <em>&#8220;esto es sublime&#8221;</em>, los sentimientos de fondo, en realidad, son casi contrarios a los que, según Gayo y Tito, tenemos asociados en nuestra mente al hacerlo. Son de veneración, de humildad. No &#8220;sentimientos sublimes&#8221;. Pero lo más interesante no es esto.</p>
<p>¿Qué puede producir en la cabeza de un chico, que se encuentra lejos de la edad donde puede razonar, al leer estas ideas?. Como dice Lewis, <em>&#8220;creerá dos proposiciones: primero, que todas las frases que contienen un predicado de valor son afirmaciones o negaciones acerca del estado emocional del hablante, y segundo, que todas estas afirmaciones y negaciones carecen de importancia&#8221;</em>. Ya que si bien Gayo y Tito no se extienden más, dejan al alumno la tarea de aplicar por sí mismos este análisis a todos los predicados de valor. Sus palabras son que &#8220;<em>parecemos</em> estar diciendo algo muy importante&#8221; cuando, en realidad, &#8220;<em>sólo</em> decimos algo sobre nuestros propios sentimientos&#8221;. Ningún escolar será capaz de resistirse a la influencia que puede ejercer sobre él esa palabra <em>solo</em>.</p>
<p>Obviamente que el chico no va a realizar <em>&#8220;una inferencia consciente a una teoría filosófica general de que todos los valores son subjetivos y triviales&#8221;</em>, porque se trata justamente de un chico, y en esto está el poder de Gayo y Tito. Pero al estar sentado frente a este libro, &#8220;haciendo&#8221; su &#8220;tarea de lengua&#8221;, ni siquiera sospecha que &#8220;la ética, la teología y la política están en juego&#8221;. <strong>&#8220;No le están inculcando una teoría, sino un supuesto&#8221;</strong>. Imagínense ese chico dentro de diez años (ya ha olvidado el origen de este supuesto y es inconsciente de su presencia), cuando los padres le digan &#8220;no hagas esto, no es bueno&#8221;, &#8220;no te portes como hoy, a los mayores se los trata así&#8221;, &#8220;esto es lo verdadero&#8221;, &#8220;esto no es natural&#8221;.</p>
<p>Lo que a mí me deja pensando es lo siguiente: primero, la importancia de la educación desde los primeros años. La mente de los chicos es una esponja en la infancia. Segundo, este libro de Lewis se publicó en 1943. En este primer capítulo, se pregunta sobre las intenciones que tuvieron Gayo y Tito para escribir el &#8220;El libro verde&#8221;. Supone, primero, que Gayo y Tito no comprendían del todo lo que estaban haciendo, ni era su intención producir estas consecuencias en los chicos. Pero hay otra posibilidad: quizá su intención es borrar los valores tradicionales y comenzar con un conjunto nuevo. A esto lo analiza más adelante, pero hoy, en 2010, no es difícil arriesgarse a decir que es muy probable que esa haya sido la intención, y que autores como Gayo y Tito han conseguido bastante éxito.</p>
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		<title>Flame</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Nov 2010 19:00:39 +0000</pubDate>
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		<title>El Corazón habla al corazón</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Sep 2010 15:24:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Si nos detenemos un momento a pensar en lo que hicimos en los últimos días, en la última semana, es fácil percatarse de lo acelerado que es nuestro estilo de vida. A veces no nos hacemos tiempo para la reflexión, para pensar a dónde estamos yendo, qué es lo que realmente perseguimos en nuestra vida, qué tipo de persona queremos ser, si lo que hacemos nos llena realmente.</p>
<p>Tenemos muchas metas y objetivos, algunas muy nobles y buenas. Queremos ser grandes profesionales, ser excelentes en el trabajo que hacemos y amamos, ganar dinero, amar a nuestra esposa/esposo, compartir una vida junto a su lado, formar una familia, y tantas cosas más. Y todo esto es muy bueno y hermoso. Pero creo que hay algo mucho más grande y bello como para perderlo de vista.</p>
<p>Cuando estudiamos, trabajamos, pasamos el rato con nuestra pareja, educamos a los chicos, no debemos perder de vista que eso forma parte de un horizonte mayor.</p>
<p>Hoy el Papa Bendicto XVI <a href="http://www.romereports.com/palio/El-Papa-beatifica-al-cardenal-John-Henry-Newman-en-Birmingham-spanish-2778.html">beatificó al Cardenal John Henry Newman</a>. Y en esta visita a Reino Unido, el Papa ha dicho varias cosas al respecto de lo que venimos hablando. Cuando se dirigió a los alumnos de las escuelas católicas los invitó a ser santos. Y alcanzar la santidad es una respuesta personal a un Dios que nos ama <em>&#8220;con una profundidad e intensidad que difícilmente podremos llegar a comprender&#8221;</em>, pero que además <em>&#8220;nos invita a responder a su amor&#8221;</em>.</p>
<p>Y quizá así se pueda definir a un santo. A alguien que ha respondido generosamente a un Amor tan grande, o como dice Lewis, al Amor Mismo.</p>
<p>Quizá hoy domingo, día en el que tenemos un respiro de todas nuestras tareas y trabajos, sea bueno pensar en esto. ¿Quiénes queremos ser? ¿A dónde estamos yendo en nuestra vida? ¿Cuáles son nuestros más altos ideales? ¿A dónde nos están llevando? Y quizá las siguientes palabras nos ayuden a profundizarlo un poco más.</p>
<blockquote><p>
Cuando os invito a ser santos, os pido que no os conforméis con ser de segunda fila. Os pido que no persigáis una meta limitada y que ignoréis las demás. Tener dinero posibilita ser generoso y hacer el bien en el mundo, pero, por sí mismo, no es suficiente para haceros felices. Estar altamente cualificado en determinada actividad o profesión es bueno, pero esto no os llenará de satisfacción a menos que aspiremos a algo más grande aún. Llegar a la fama, no nos hace felices. La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla: la verdadera felicidad se encuentra en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón.
</p></blockquote>
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		<title>¡Potencia la Vida!</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 02:03:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Vida]]></category>

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		<title>Una decisión</title>
		<link>http://www.miltonpividori.com.ar/2010/03/02/una-decision/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 02:18:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>miltondp</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lecturas]]></category>
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		<description><![CDATA[El otro día me encontré, como nos tiene acostumbrados Anibal Cuevas, con un excelente post sobre el matrimonio, que me pareció una muy buena idea compartirlo con ustedes. A veces encontramos en las parejas ésta concepción de lo que es el amor: &#8220;te amo porque así lo siento&#8221;. Según esta definición el amor es un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El otro día me encontré, como nos tiene acostumbrados <a href="http://anibalcuevas.blogs.com/ser_audaces/">Anibal Cuevas</a>, con <a href="http://anibalcuevas.blogs.com/ser_audaces/2010/02/cuesti%C3%B3n-de-decisi%C3%B3n.html">un excelente post</a> sobre el matrimonio, que me pareció una muy buena idea compartirlo con ustedes.</p>
<p>A veces encontramos en las parejas ésta concepción de lo que es el amor: <em>&#8220;te amo porque así lo siento&#8221;</em>. Según esta definición el amor es un sentimiento. El problema con esta concepción es que los sentimientos son impredecibles: hoy sentimos algo, pero mañana quizá no. Los sentimientos quizá sean lo más inestable que tiene el hombre. Por lo tanto si el amor es un sentimiento, y si mi pareja dice que me ama, es porque ahora lo siente así, pero mañana o pasado los sentimientos se irán. En algún momento el o ella me faltará el respeto, me ofenderá, me decepcionará&#8230; y no hay forma de mantener los sentimientos en alto en esas situaciones. Entonces ¿qué pasó con el amor?</p>
<p>Por supuesto que en las parejas donde &#8220;el amor es un sentimiento&#8221; las cosas no son tan caóticas. Pero sí bastante confusas. A veces no se entiende por qué uno está con el otro, después uno está totalmente convencido, y otra vez desanimado, y así. Esto pasa cuando son los sentimientos los que dirigen.</p>
<p>Por supuesto que la parte sentimental es muy importante en el amor, pero esto es distinto a decir que el amor <em>es</em> un sentimiento. En realidad, <strong>el amor es una decisión</strong>. En vez de decir <em>&#8220;te amo porque así lo siento&#8221;</em>, digo <em>&#8220;te amo porque después de conocerte en todo este tiempo que pasamos juntos, he tomado la decisión de amarte&#8221;</em>. En este último caso, si la decisión es firme y fundamentada, una decepción u ofensa del otro no hace caer al amor, porque éste no depende de un sentimiento, es una decisión mía. Yo quiero amarte. Yo lo decido.</p>
<p>Estas son las palabras finales de Cuevas en el post citado:</p>
<blockquote><p>
[...] sin duda los sentimientos deben ocupar su lugar en el amor, pero nunca deben ser guía de decisiones. No debemos permitir que sea el corazón quien nos guíe, debemos ser nosotros quienes le guiemos a él. </p>
<p>Amar significa comprometerse a diario, no sólo cuando el sentimiento acompaña. Significa determinarse en mantener el compromiso, poner los medios para que lo que yo pueda hacer no falte. El amor no es sólo cuestión de sentimientos sino de decisión.
</p></blockquote>
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